¿Qué ver en Netflix?(12-18 junio)

1) We need to talk about Kevin
2) Orphan Black
3) Pride

Hola de nuevo.

Esta semana fue algo revolucionaria para mí. La revista Entre Líneas plagió mi entrada del domingo pasado y yo casi me muero de la ira y del desconcierto. Fue casualidad darme cuenta. Como muchos saben, vengo trabajando en el Festival de Cine Independiente, IndieBo, y estaba buscando noticias del festival en Google cuando ¡oh, sorpresa! encuentro mi entrada escrita tal cual como yo la había publicado el 5 de junio. ¡Tenía hasta mi correo electrónico! Y ningún crédito por ningún lado o referencia a mi blog o a mí. La estaban moviendo por sus redes sociales como si fuera de ellos y estaban recibiendo clics a costa de un contenido que yo había escrito para este blog. 

Lo primero que hice fue escribirle a la revista y decirle que bajara la nota, que habían tomado un texto de mi autoría sin mi autorización y que eso era plagio. Igual, puse un anuncio en mi Facebook diciéndole a mis amigos que por favor me ayudaran a difundir el plagio de la revista. Ante la conmoción, ni siquiera alcancé a guardar un pantallazo pero mi amiga Laura Escobar lo recuperó completo con el caché. Lo pueden ver haciendo clic aquí

plagio_entre_líneas

No puede ser que un medio de comunicación use el contenido de otros para sus fines propios. No hay problema con compartir el contenido que uno produce pero siempre hay que dar crédito porque o si no es PLAGIO. Yo tuve suerte porque me encontré de frente con eso pero ¿a cuántos no se lo habrá hecho? La revista Entre Líneas tuvo la decencia de bajar mi contenido de su website y de borrar los tweets y los posts en Facebook que le hacían referencia. Sin embargo, les pregunto: ¿eso es suficiente?

Gracias a todos por el apoyo y sus mensajes. Daniella Cura y Diego Cantor han sido mis gurús en el tema. Tenemos que luchar por la propiedad intelectual y no podemos quedarnos callados. El plagio no se puede normalizar.

Todos aquellos que tengan obras, ideas o marcas, recuerden siempre registrarlas en derechos de autor.

Les iré contando en qué va este tema. Por ahora, aquí van mis recomendados de Netflix de la semana:

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We need to talk about Kevin / película / 2011

We need to talk about Kevin, dirigida por Lynne Ramsay, es una de mis películas favoritas. La primera vez que la vi fue en un cine club de Teusaquillo cuando apenas empezaba a salir con J y luego la repetí en un avión con ojos de alguien que está descubriendo el mundo. Me gustó tanto que tuve que escribir de ella en El Magazín de El Espectador hace tres años. Hoy la pongo en este listado porque me gustaría que la disfrutaran igual que yo y me encantaría que cuando la vieran se fijaran en 1) los cortes de pelo de Tilda Swinton para situar al espectador entre pasado y presente 2) los elementos de color rojo que existen en cada escena 3) la edición.

We need to talk about Kevin empieza sin Kevin (Ezra Miller) y se centra en su mamá, Eva (Tilda Swinton). Para quien la ve parecen ser escenas sueltas sin relación. Incluso, puede parecer confusa pero a medida que sigue la historia se van a dar cuenta de que ese principio es desgarrador, que el color rojo es un símbolo del infierno de los personajes y que todo, absolutamente todo, está ligado con la culpa y el dolor. Nada es gratuito.

Eva es una escritora de viajes y está casada con Franklin (John C. Reilly). Cuando queda embarazada de Kevin, su vida cambia, pues ella no quiere tener a ese bebé y ese bebé, que se da cuenta de que no es amado, crece odiándola y convirtiéndola en su enemiga. Es esa relación visceral entre la madre y su hijo lo que a ustedes los va a mantener frente al televisor durante dos horas. Ninguno se soporta al otro y en medio del hastío hay una venganza diaria que impide normalizar las cosas. Kevin es un psicópata, en parte por el rechazo de su madre, y va a hacer lo que esté en sus manos para hacerla infeliz, desde cagarse en los pañales a propósito más de una vez hasta matar a sus compañeros de escuela.

¿Hasta dónde va el amor de una madre? ¿Es eterno?

Gran película.

Microgestos que harás cuando la veas: 

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Orphan Black / serie / 4 temporadas (3 temporadas en Netflix)

Una de las cosas que más me gusta de este espacio es poder contagiarles la emoción que siento por algunos programas. Mónica cayó ante Bloodline y me pasó en los capítulos, y varias personas la semana pasada me preguntaron que cuándo iba a poner aquí Orphan Black, una serie de la que hablo mucho pero de la que no había escrito porque a veces decidirme por este top 3 semanal requiere más que de tín marín, de do pingüe .

Orphan Black es una serie de ciencia ficción canadiense que trata sobre clones humanos y que me tiene loca desde hace tiempo porque la misma actriz, Tatiana Maslany, hace el papel de varias mujeres y todas tienen una personalidad distintiva que a uno se le olvida que siempre es Tatiana. Yo estoy enamorada de cada uno de sus personajes, de sus rarezas, de sus tics, de sus miedos, de su historia. Si cuando eran niños les gustó Juego de Gemelas (1998) con Lindsay Lohan, esto es potencializado y con mucha más acción.

Creada por Graeme Manson y John Fawcett, Orphan Black arranca cuando Sarah Manning ve el suicidio de una mujer en la estación del tren y se da cuenta que es esa mujer era físicamente idéntica a ella, así que Sarah decide suplantar su identidad y entrar en un espiral donde el fin se convierte en descubrir quién es realmente. Así aparecen Allison, Cosima, Helena y Rachel, sus clones, con los que trata de formar una hermandad para luchar contra los peligros que las acechan.

Para mí ha sido una de las sorpresas más gratas de la televisión, especialmente porque cuando salió al aire no tuvo mucha promoción y ahora tiene una legión de seguidores. Cuando la vean es válido preguntarse: ¿cuáles son los límites morales de la ciencia?

Microgestos que harás cuando la veas:

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Pride / película / 2014

Si se quieren reír toda la noche con un drama, vean Pride de Matthew Warchus.

Pride vino a cartelera colombiana el año pasado y yo no la había podido ver hasta que apareció en Netflix. Nominada en los Golden Globes, en los BAFTA y ganadora en Cannes, Pride tiene todas las herramientas para engancharnos. Es divertida, es emocional, está bien construida y la historia, aparte de ser real, es inspiradora.

Situada en Gran Bretaña de 1984, Pride une a dos comunidades durante el gobierno de Margaret Thatcher: los mineros y los homosexuales. La película sigue a un grupo de activistas LGTB que recaudan dinero para ayudar al Sindicato Nacional de la Minería, que está en huelga contra las nuevas condiciones laborales en las minas del carbón y que se siente ofendido porque gays y lesbianas están haciéndoles donaciones.

Ambos mundos se encuentran en un pequeño pueblo de Gales, donde los mineros, que son homofóbicos, superan arquetipos como que los hombres pueden llegar a ser buenos bailarines sin que eso signifique ser afeminados. Poco a poco, el grupo de mineros y el grupo de activistas van encontrando sus puntos en común, van sanando sus prejuicios y luchan para hacer respetar sus derechos. Muy linda.

Microgestos que harás cuando la veas: 

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Juan dice:

    Estuve buscando Pride y no aparece mas en el catálogo de Netflix… muy mal.

    Me gusta

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