¿Qué ver en Netflix? (24 – 30 abril)

1) La sal de la tierra
2) Still Alice
3) The Game

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Estoy de vuelta y muy feliz de recibir sus comentarios y sugerencias en mi correo (lorenamachadofiorillo@gmail.com) y por redes sociales. Lo más bonito de este proyecto es poder establecer un diálogo con ustedes y que las películas se vuelvan un punto de encuentro con los posts que publico los domingos a las 8:00 p.m.

Antes de seguir, les quería contar que a partir de junio voy a hacer este mismo ejercicio que estoy haciendo de Netflix pero con Retina Latina, una plataforma digital gratuita que reúne cortometrajes y películas latinoamericanas para que nosotros las veamos sin necesidad de descargar ningún programa. ¿La conocen? Me parece fabuloso que se hagan propuestas para ampliar la oferta que nos llega a la cartelera de cine y ver qué historias se están contando en América Latina.

Al escribir este post sufrí un poco porque la mayoría de lo que vi esta semana no estaba al mismo nivel de lo que considero como un recomendado: algo que a mí me encantaría repetir. Sin embargo, escarbando entre películas que tenía en deuda o que ya había visto,  saqué estas tres joyas. Como mi idea es que las tres opciones sean de diferentes género, estilo y mood, siempre es más complicado. O si no les pondría sólo documentales. Los documentales son la categoría que últimamente me parece más sólida.

Siendo así, mis recomendados de Netflix para esta semana son:

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La sal de la tierra / documental / 2014

Cuando La sal de la tierra, nominada a mejor documental en los Premios Óscar del 2014estuvo en las salas de cine colombianas no la alcancé a ver y pensé que para verla sin virus y con alta resolución tendría que esperar más de lo debido.

Entrar en el mundo del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado es atravesar la mística del oficio y tratar de entender el ojo de quien ha capturado en blanco y negro el horror de la condición humana y la maravilla de la naturaleza. Él esta ahí poniendo en palabras lo que su trabajo de campo ha significado para sí mismo y su familia, y sus lágrimas caen de manera poderosa. Él lo ha visto todo durante 40 años de carrera y nos cuenta cómo los seres humanos somos una especie terrible, cómo el odio se ha apoderado de nosotros.

El alemán Wim Wenders junto al hijo del protagonista, Juliano Ribeiro Salgado, dirigen lo que para ellos es un homenaje de una de las personas que más admiran. Claro que nos explican el contexto y los detalles personales de quien están retratando, pero lo alucinante no es lo cronológico sino cómo el trabajo ha afectado el corazón del artista y el drama que se vive en África lo ha hecho dudar de sí.

Imágenes siendo poesía y que nos recuerdan que por mucho que ahora cualquiera de nosotros se crea fotógrafo por tener una cámara en un celular, la pasión por contar una historia en una fracción de segundo es un talento de pocos.

Microgestos que harás cuando la veas:

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Still Alice / película / 2014 

Las películas basadas en libros son de extremos. O son muy buenas o nos dan esa terrible sensación de haber perdido dos horas de nuestra vida. Con Still Alice pasa lo primero y el mérito ante todo es para la actuación de Julianne Moore, quien nos lleva de la soberbia de una profesora de lingüística a su fragilidad cuando le dicen que tiene alzhéimer.

Aquí vemos a una madre de tres hijos, felizmente casada, viviendo en un enorme apartamento en Nueva York con la única queja de que una de sus hijas cambió la universidad por irse a Los Ángeles a ser actriz. En este paraíso su drama comienza cuando olvida una palabra en una conferencia que está dictando y en una consulta médica para probar su memoria le diagnostican la enfermedad justo antes de que cumpliera 50 años, lo que hace que sea consciente de que perderá dos de las características que más valora de ella misma: la inteligencia y su capacidad de expresión.

Still Alice va más allá del llanto que uno espera en una película que narra el ocaso de la enfermedad y se concentra en cómo el personaje que la sufre quiere mantener su esencia. Normalmente lo que nos han mostrado en pantalla es de qué forma los familiares en medio del dolor aprenden a lidiar con un enfermo pero en Still Alice situamos la enfermedad desde su punto de vista. Vivimos con ella su obsesión por los juegos de palabras en el celular, por hacer vídeos que la guíen cuando ya no recuerde nada, por usar trucos para no olvidar los nombres de quienes la rodean, por ser autosuficiente. Google es su memoria.

Como el título sugiere, esta es una película de persistencia en la identidad. Mi abuela paterna tuvo alzhéimer y lo más triste al final de sus días era que ella ya no era ella, era la enfermedad. Still Alice nos cuenta la batalla interna antes de que eso ocurra.

P.D.1: Si les gusta esta temática, vean Nebraska, Amour y Away from her. La última está en Netflix y con todas lloran.

P.D.2.: La fortaleza de su protagonista me recordó mucho a mi amiga Alejandra Vanegas, quien vive en Buenos Aires y a finales del año pasado fue diagnosticada con cáncer. Ella, que es una guerrera, ha hecho de su enfermedad un diario que pueden leer aquí.

Microgestos que harás cuando la veas: 

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The Game / película / 1997 

Tenía esta película en deuda y verla disponible en Netflix fue pijamada asegurada. ¿Qué es lo más excéntrico que han recibido de cumpleaños? Nicholas Van Orton (Michael Douglas), un millonario solitario con sueños recurrentes del suicidio de su padre, recibe de su hermano (Sean Penn) un bono de un juego con el que garantiza cambiar su vida porque la transforma en diversión. Para estar dentro tiene que hacer pruebas físicas y psicológicas pero no sabrá cuándo comienza ni cuándo termina.

David Fincher (director favorito) vuelve y hace de las suyas. Nos pone a experimentar la pesadilla de su protagonista, sin que logremos simpatizar con él, haciéndonos dudar qué es cierto y qué es falso en ese universo que nos presenta con el fin de que haya una redención, como en la estructura clásica del viaje del héroe en la que pasa de algo ordinario a algo extraordinario. Apenas damos play parecemos entrar en un juego de póker y cualquier personaje que aparece es igualmente ambiguo al anterior. Nos volvemos paranoicos.

Aunque en su momento la crítica fue dura con la película porque estuvo entre Seven y Fight Club y yo siento que otro final le hubiese beneficiado, creo que la han subestimado. En The Game personajes y espectadores nos vemos inmersos en un territorio lleno de trampas que mantienen la tensión como la cuerda de una guitarra. ¿Es un juego? ¿Es una conspiración? ¿Es una manifestación de la locura? ¿Hay algo más? Dinámica y bien narrada. Me recordó mucho a The Truman Show.

Piénsenme cuando el techo se rompe.

Microgestos que harás cuando la veas:

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