Lo que me gustó de Deadpool

deadpool

Hace algún tiempo vengo haciendo maratones de películas de superhéroes porque no tengo la agudeza de los fanáticos del cómic para diferenciar un universo del otro y aprenderme las alineaciones de todos los grupos que conviven entre sí como yo con mi gato. Netflix logró que le diera play a una serie como Daredevil (cosa que jamás pasaba) y que viera en dos días la temporada de Jessica Jones. Ahora 20th Century Fox ha hecho de mí una posible discípula con el estreno de Deadpool, que será el 11 de febrero en Colombia y la apuesta número 495834953053 de Ryan Reynolds encarnando un superhéroe.

La película es como su protagonista: un adulto comportándose cual adolescente morboso e irreverente. Desde la presentación de los créditos se sale del convencionalismo cargo/nombre y juega a elaborar comentarios iguales a los que Lorelai hacía en Gilmore Girls. Debajo de la palabra director no estará Tim Miller sino la frase “un títere con un sueldo excesivo” y habrá una burla constante a lo que típicamente se espera de un superhéroe, como no decir groserías o hacer un salto dramático que evidencie sus habilidades. También tendrá el ingrediente House of Cards, y Deadpool le hablará al espectador mirando fijamente a la cámara mientras hace chistes autoreferenciales y apuntes aludiendo a la cultura pop. Si usted no sabe quién es Liam Nesson, Rosie O’Donnell, Posh Spice, Freddy Krueger, no ha visto Nothing Hill o 127 horas,  ni conoce la melodía de Careless Whisper, le quedará más complicado reírse en la sala de cine.

La historia comienza cuando Wade Wilson ya es Deadpool, un mutante con flexibilidad moral escondido en un traje rojo por las alteraciones en la piel que tuvo tras unos experimentos que lo salvaron del cáncer. Él está en medio de su viaje vengativo contra Francis, el villano que lo hizo inmortal y lo separó de su novia Vanessa (Morena Baccarin), y se está familiarizando con su naturaleza violenta. Sus cualidades acrobáticas las combinará con un par de cuchillos, doce balas y, a regañadientes, con la fuerza de dos X-Men, Colossus y Negasonic Teenage Warhead.

Quizá en este punto le suene a una película tradicional de superhéroes pero el humor, el hilo conductor de esta historia, recae en el personaje de Reynolds como un arma letal dispuesta a ser usada en la incomodidad. Por eso también, a la película le dieron clasificación para mayores de 18 años. La cuota de violencia, las escenas de sexo,las bromas sexistas y pedófilas harían sonrojar al Capitán América y mantienen el espíritu del cómic de Marvel, cuando Fabian Nicieza escribía y Rob Liefeld lo dibujaba.

Deadpool está bien. Un guión inteligente sopesa el bajo presupuesto para los efectos especiales. Un protagonista con tintes de héroe y antihéroe sopesa que el villano no se sienta tan villano. Todo el crédito para Reynolds.

P.D.: Quédense hasta el final, hasta después de la letra chiquita.

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